El capitalismo es claro en el sentido de que busca maximizar los beneficios de cada individuo, grupo, institución… y por lo tanto la pregunta de cuanto debemos cobrar por nuestro trabajo y cuánto debemos pagarle a un empleado se responden muy fácilmente con este sistema, aunque la realidad pueda ser otra.
¿Cuánto debo ganar al mes por mi trabajo?
La respuesta es, naturalmente, lo máximo posible si decidimos preguntarle a cualquiera. ¿Por qué ganar 5€ la hora pudiendo ganar 5,5€, 6€, 8€, 10€…? Todos queremos sacar el máximo rendimiento posible a todo: Nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestras cosas…
¿Cuánto deben cobrar los empleados?
Realiza esta pregunta a cualquier persona. Todo el mundo estaría de acuerdo en repartir el menor dinero posible del pastel del negocio para conseguir maximizar los ingresos de la empresa.
Cuál es el verdadero precio de nuestros sueldos
Existe una respuesta fácil a esta pregunta, la gente que trabaja a comisión recibe más dinero a más trabajo. Pero los demás no suelen regirse por esta ley. De hecho, la ley de la oferta y la demanda determina no solo los precios de los productos, también hace lo mismo con los trabajadores. Tiene en cuenta varios factores. Por ejemplo, el hecho de que no queremos trabajar a partir de ciertas horas acumuladas, o el hecho de que con X dinero en mano, no querremos trabajar más. Se ve claramente en esta gráfica:

Vemos claramente que a más Q (Cantidad de horas trabajadas) al principio se quiere cobrar más, pero que que a partir de cierto punto, querremos trabajar menos y embolsarnos más dinero.
Existe un equilibrio entre oferta de trabajo y demanda de trabajo. No obstante, los sueldos serían inferiores a los de un país desarrollado debido a que todo el mundo quiere trabajar, pero no todos ofrecen un puesto de trabajo.
Por lo tanto, el Estado recurre a distintas herramientas para lograr el bienestar de sus ciudadanos y conseguirles un sueldo digno acorde a la situación económica de un país. A menudo se establecen, por ejemplo, salarios y condiciones mínimas de trabajo. Además, el Estado ofrece puestos de trabajo con compensaciones superiores a la productividad del empleado con el fin de beneficiar y recompensar al que demuestra su alta capacidad para enfrentarse a determinados puestos de trabajo.
De igual manera, existen también situaciones en las que gana el empresario. Estos casos suelen ser abusivos, como por ejemplo, la utilización de mano de obra infantil, la creación de fábricas de trabajo donde el obrero vive indefinidamente a cambio de un salario que da justo para comer. Como siempre, en el mundo existen desequilibrios e injusticias que superan incluso las barreras de la esclavitud y que suelen estar perseguidas por organismos internacionales y a veces por sociedades enteras incluso. Por ejemplo, nos negaríamos a comprar artículos si supiéramos que para realizarlo se han explotado a miles de niños en condiciones infrahumanas.
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