En la economía existe la especialización de los trabajadores. Esto consiste en que los trabajadores, en vez de trabajar en un producto en general, se centren en un sector. Por ejemplo, en una fábrica de coches, con el tiempo se obtendría un maestro de rodamientos, un maestro de chapado, maestro de diseño… trabajadores que manejan sus campos mejor que los otros y que al final suman a la cuenta y producen hasta el doble de rápido que antes, reduciendo de esta manera costes, aumentando recaudación y por tanto obteniendo beneficio.
No obstante, este peculiar método tiene su otra cara de la moneda. La falta de un trabajador resultaría en una drástica reducción de producción y una gran pérdida de tiempo y dinero. Por eso es indispensable un análisis del coste de la oportunidad. Es mejor que 10 personas sepan mucho sobre un sólo trabajo distinto, o que esas 10 personas sepan un poco de 10 trabajos.
Si se conoce que es muy improbable la falta de trabajadores o una buena cobertura por parte de otros miembros, la especialización y división del trabajo es la mejor forma de producir un producto a gran escala. Siempre puede haber mala suerte, pero si un economista la mide, no habrá problema alguno con bombear dinero mensualmente gracias a un gran aumento en la productividad.


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