Sobre cómo los bancos centrales crearon la siguiente gran burbuja económica

pez burbuja

De los 366 días que hubo en 2016, los españoles disfrutaron de 12 días festivos mientras los mercados solamente 4 (además de sábados y domingos). En este mundo bursátil, todo el mundo da por hecho que los compradores y vendedores son racionales e inteligentes. ¿Pero realmente es así? En el artículo de hoy descubriremos los peligrosos efectos que está experimentando el mercado de deuda en el mundo debido a la nunca vista intervención de los bancos centrales en la economía, y veremos cómo sus efectos sugieren paradojas económicas al valorar el precio de la deuda.

Para entender el peligro debemos empezar por el principio. ¿Qué es el mercado de deuda? En él participan los emisores de deuda y los compradores de ésta. El emisor de deuda suele ser una entidad pública: en este artículo hablaremos del Tesoro Público, que es la entidad española encargada de emitir deuda para financiar las necesidades del Estado, pero el riesgo es aplicable a todo tipo de deuda, tanto soberana (deuda que emiten los países para financiarse) como corporativa (deuda de grandes empresas).

Para emitir deuda pública, el Tesoro Público emite paquetes de papeles llamados letras y bonos del Estado que cualquiera puede comprar (tan sencillo como entrar en http://tesoro.es/). Para que estos papeles resulten atractivos, el Estado ofrece una recompensa en forma de tipo de interés sobre el bono. Por ejemplo, un inversor que comprase 1.000€ de deuda española a 10 años en 2012 obtendría una recompensa del 7,5% anual, es decir, recibiría cada año un cupón de 75€ durante 10 años, recuperando su inversión inicial a vencimiento. Esta inversión no viene exenta de riesgo. Una inversión de deuda pública está expuesta siempre a tres riesgos principales para el comprador:

  • Riesgo de tipo de interés.
  • Riesgo de inflación.
  • Riesgo de liquidez.

Los riesgos de inflación y liquidez son muy fáciles de entender: el riesgo de liquidez reside en que el Tesoro Público fracase en pagar al inversor su rentabilidad anual o el valor nominal de la inversión llegado el periodo de madurez. En países como España, este riesgo es casi inexistente ya que un evento de ese calibre sacaría al país de los mercados de deuda, imposibilitando financiar las necesidades del Estado, pero nunca es cero, ya que ciertos shocks macroeconómicos podrían poner en riesgo la capacidad de España para enfrentarse a su deuda en el futuro. En resumen, el riesgo de liquidez es inexistente para letras y obligaciones del Estado a muy corto plazo, pero va cobrando más presencia en los bonos de larga duración como los bonos a 30 años. Para ser más exactos, España ha experimentado alrededor de 13 quiebras a lo largo de su existencia (más info).

El riesgo de inflación tiene su origen en el valor del dinero en el tiempo. La inflación generada por un aumento del número de billetes en circulación en una economía fuerza una reducción en el valor real del dinero. Con un 10% de inflación, la rentabilidad real de la inversión del ejemplo anterior de 7,5% se convertiría en -2,5%: una pérdida anual del 2,5% sobre la capacidad de adquisición del dinero invertido. Todo inversor debe entender los riesgos que conlleva la inflación y conocer este fenómeno (pulsa aquí para conocer más sobre la inflación).

El riesgo de tipo de interés esconde el verdadero y novedoso riesgo que están creando los bancos centrales en la actualidad. Para entender el riesgo de tipo de interés hay que entender que los bonos, una vez comprados al Estado, pueden ser vendidos a cualquier persona o entidad por un precio. Este precio viene determinado por el mercado, y se establece teniendo en cuenta una larga cantidad de información. Los factores más importantes que afectan al precio de un bono son la rentabilidad (que viene dada por el tipo de interés que fija el banco central), el tiempo restante hasta el vencimiento del bono, y el riesgo de impago (que normalmente es inexistente en los bonos de países desarrollados con sólida presencia en cuanto a emisión de deuda.

Para seguir entendiendo el riesgo de tipo de interés, pongamos un ejemplo primero:

  1. Juan compra un bono de 1.000€ al 10% anual durante un año, para ganar 100€ dentro de un año.
  2. El tipo de interés del mercado en ese momento es 10%.
  3. Debido a cambios en la política monetaria, un día más tarde el tipo de interés se convierte en un 20%.
  4. Si ahora Juan quisiera ganar otros 100€ dentro de un año, solo tendría que invertir 500€ en un bono.
  5. Si Juan quisiera desprenderse de su bono inicial, difícilmente alguien le pagaría los 1.000€ que invirtió.

Ese es el riesgo de tipo de interés. Sin embargo, este riesgo viene acompañado de una oportunidad. En la actualidad, los bancos centrales llevan una trayectoria imparable en cuanto a política monetaria expansiva. No paran de bajar los tipos de interés, ya que unos tipos de interés bajos favorecen el consumo y la inversión. Pongamos un ejemplo siguiendo la estrategia que han estado utilizando muchos inversores institucionales:

  1. Juan compra 1.000€ de deuda al 10% en el mercado de bonos. Esto le permitirá ganar 100€ dentro de un año.
  2. El tipo de interés baja al 5% debido a la presión que ejercen los bancos centrales para relanzar la economía y tratar de generar inflación.
  3. Si Juan quisiera ganar 100€ dentro de un año, ahora tendría que invertir 2.000€ en deuda al 5% en el mercado de bonos.
  4. Por lo tanto, el valor del bono que compró Juan por 1.000€ se verá incrementado sensiblemente.

Calcular el precio de un bono es complicado y requiere conocimientos financieros (aunque puedes usar calculadoras como ésta de Investopedia), pero en nuestro ejemplo Juan obtendría una rentabilidad inmediata alrededor del 40% sólamente gracias al efecto del banco central sobre los tipos de interés.

Desde la última crisis económica, los bancos centrales europeos y del resto del mundo han “sobrecargado” la economía con toda una batería de estímulos monetarios. Primero, han ido reduciendo el tipo de interés gradualmente hasta dejarlo en el 0-0,25%. Esto significa que el “precio” del dinero es menor: Pedir un crédito es más barato, y las hipotecas están en mínimos históricos ya que la política monetaria tiene un efecto casi directo sobre el EURIBOR (tipo de interés referencia para estos préstamos) y, en resumen, se ha hecho todo lo posible para que no haya un estancamiento que llevase a los países a una recesión. Además, en el año 2012 varios países de la eurozona (como España, Italia, Grecia, Portugal…) atravesaron un grave estrés financiero, poniéndose en duda su capacidad para hacer frente a su deuda soberana, teniendo este hecho un efecto devastador en el interés exigido a los bonos. Eso llevó al Banco Central Europeo a iniciar un ambicioso estímulo en forma de compra de deuda soberana masiva, que más tarde fue ampliado para comprar incluso deuda corporativa de grandes empresas europeas.

Desde entonces, el bono a 10 años de España se ha visto reducido del 7,5% en 2012 a los niveles actuales del 1-2%, y otros países como Alemania incluso colocan su deuda a un tipo de interés negativo, provocando grandes ganancias a los compradores de bonos. Gracias al Banco Central Europeo, la mayoría de economías europeas respira tranquila emitiendo deuda sin grandes sacrificios futuros, y los inversores de bonos llevan casi 5 años acumulando ganancias extraordinarias debido a la revalorización de sus inversiones. Sin embargo, podría no ser oro todo lo que reluce. Muchos expertos califican la situación actual de burbuja. La rentabilidad de los tipos se encuentra en los niveles más bajos de los últimos 500 años. Hay más de 10 billones de dólares en el terreno de las rentabilidades negativas. No hace falta ser un genio para entender que invertir a rentabilidad negativa (aceptar invertir dinero para recibir menos en el futuro) no tiene ningún sentido a no ser que el inversor piense en obtener beneficios mediante un incremento en el precio del bono: Es decir, que los bancos centrales sigan bajando los tipos. Y cuando una inversión pierde su sentido fundamental y su motivo pasa a ser la especulación, entramos en el verdadero terreno peligroso.

En resumen: No aprendimos mucho de la burbuja de los tulipanes en Holanda, donde los inversores se volvieron tan irracionales que aceptaban comprar tulipanes que aún no habían sido plantados y el volumen era tal que ni plantando tulipanes a lo largo y ancho de toda Holanda se podría haber hecho efectiva aquella demanda de compra. Hoy todo parece indicar que nos adentramos hacia una burbuja en la que los inversores aceptan comprar un producto con el que perder dinero en el futuro (bonos con rentabilidad negativa), ciegos ante una verdad a gritos por culpa de una especulación sin límites racionales que les lleva a vender ese producto a un precio mayor sin importar mucho que la inversión en sí no tenga sentido alguno. Lo cierto e increíble es que esta burbuja, de llegar a producirse, no será la primera ni mucho menos la última de las burbujas especulativas por las que pase la humanidad. Pronto veremos el desenlace de esta espiral financiera sin precedentes, pero por ahora podemos conformarnos con lo que opinan gestores de fondos millonarios de deuda como Bill Gross, que opina que el mercado de bonos tarde o temprano “implosionará como una Supernova” (artículo completo aquí).

 

 

Dudas políticas y macroeconómicas

El inversor medio tiene más de una razón para no dormir por las noches si aún tiene posiciones en renta variable. Los temores y las desconfianzas se suman a la tradicional presión bajista veraniega. Veamos con más detenimiento qué quita el sueño y las ganas de invertir en los mercados en estos momentos:

  • Dudas en Argentina. Su “default” selectivo, sus contradicciones y sus batallas legales contra los fondos buitre han desatado la desconfianza en los mercados, puesto que las consecuencias de este conflicto en el resto de economías no son sencillas de conocer.
  • Deshacer posiciones en verano. Ocho de los diez últimos meses de agosto se saldaron con el color rojo en el IBEX 35, y es que resulta muy típico vender las carteras de acciones para disfrutar de las vacaciones con cash en el bolsillo y con las preocupaciones en otra parte.
  • Preocupación por Portugal. La caída libre y rescate del Banco Espíritu Santo acrecientan las dudas sobre el sistema bancario portugués. Los bajistas aumentan la presión sobre el resto de bancos para hacer su particular agosto, y la bolsa lusa debe resistir ese envite bajista además del general entorno difícil para la renta variable.
  • Malos datos macro en Italia. Como dijimos ayer, Italia entró en recesión técnica. Esta noticia tiene un dolor particular puesto que las previsiones para el país eran positivas, con un crecimiento de 0,2% del Producto Interior Bruto. Sin embargo, con la caída del PIB de la misma cantidad, queda latente el estancamiento de nuestros vecinos italianos.
  • Tensión política entre Rusia, la Unión Europea y Estados Unidos. A la tensa situación existente en Ucrania hay que sumar las medidas económicas que estos países están tomando para afectar y “castigar” o “responder” a las actuaciones de los grandes jugadores de esta crisis. Sin ir más lejos, Rusia ha tomado hoy mismo la decisión de prohibir las importaciones de alimentos frescos que provengan de EEUU o de la UE. Además, amenaza con cerrar el espacio aéreo comercial, indispensable para transitar entre Europa y Asia de la forma más rápida y eficaz.
  • Beligerancia en Oriente Medio. La desconfianza se instala en los mercados con los conflictos, y en la actualidad la actividad bélica producida en el conflicto de Israel y Palestina, con los recientes bombardeos en Gaza y escasos altos el fuego, se suman al preocupante avance del Estado Islámico (IS) en Irak, donde los más radicales obligan a los cristianos a convertirse al islam, exiliarse o afrontar la muerte.

La falta de estímulos positivos para la renta variable favorece aún más su caída, si bien se espera que esto cambie tarde o temprano cuando se publiquen unos mejores resultados empresariales y comience a evidenciarse la recuperación económica en la zona euro gracias a la introducción de los estímulos anunciados previamente por el Banco Central Europeo, mientras que en Estados Unidos ya se plantean subir los tipos de interés ante una inminente mejora económica.

Italia entra en recesión

La situación macroeconómica italiana no atraviesa sus mejores momentos, después de confirmar que el país entra en recesión técnica tras contraerse el Producto Interior Bruto un 0,2% en el segundo trimestre de 2014 según el INE italiano.

Este dato es 0,3 puntos inferior al al mismo periodo del año anterior en términos trimestrales, por lo que no llega el esperado cambio de tendencia en Italia, y lejos quedan de cumplirse las previsiones de crecimiento del Gobierno italiano, realizadas este mes de abril pensando que en el ultimo trimestre de 2013 se cortó la racha de 18 meses de estancamiento económico.

El viceministro de economía ha explicado este resultado como la síntesis de una disminución del valor de los tres principales sectores de la economía italiana: La agricultura, la industria y los servicios.

Como era de esperar, estos resultados no han sentado muy bien a los mercados, y la Bolsa de Milán expresa caídas más pronunciadas que el resto del parqué europeo.

La Ley de Wagner y el aumento del gasto público

¿Te parece lógico que las economías desarrolladas sufran presiones por aumentar el gasto público por parte de sus ciudadanos? Si es así, puede que estés de acuerdo con la Ley de Wagner.

La Ley de Wagner explica porqué aumenta el gasto público en los países desarrollados. Su autor es Adolph Wagner (1835-1917), cuya teoría para explicar este fenómeno se basa en dos factores o ideas principales: El primero es que las sociedades, a medida que van desarrollándose, generan mayores conflictos de intereses entre la sociedad y por lo tanto un mayor coste en términos de intervención del Estado.  El segundo factor a tener en cuenta es que la demanda de los bienes y servicios que ofrece el Estado son elásticos con respecto a la renta (superior goods).

Wagner argumentaba que el aumento del gasto público podría ser superior al ritmo de crecimiento de la producción. Sea como sea, lo cierto es que el aumento del gasto público por encima de niveles sostenibles es una de las razones por las cuales países como España se han encontrado en situaciones cercanas a trampas de deuda financiera. Te dejo este enlace para que puedas comprobarlo por ti mismo: “Radiografía” del gasto público de 2009 a 2013

Principios básicos de la política monetaria

En la política monetaria existen muchos términos financieros que se asocian a la economía de un país y que independientemente de nuestra profesión o negocio conviene saber. Por ejemplo, conocer el cambio de divisas oficial de un país con respecto a otro, nos ayuda a entender el valor de una moneda en el mercado internacional, así como su fortaleza o su debilidad.

La política monetaria es la forma de buscar la estabilidad y prosperidad económica a través de la cantidad de dinero disponible en el país y el precio del crédito. La cantidad de dinero que circula en la economía puede alterarse gracias a la modificación de los tipos de interés. Modificando los tipos al alza favorece el ahorro mientras que al modificarlos a la baja se produce una mayor circulación de dinero (en términos teóricos). Hoy en día existe una gran diferencia entre los tipos de interés entre diferentes países, véase la Unión Europea con un interés del 0,50% contra el aplastante 7.5% que se otorga en Brasil o en la India. También existen grandes tipos en países como Venezuela, cuyos tipos se disparan al más del 15% por culpa de la inflación y la inestabilidad monetaria.

Sede del Banco Central Europeo, encargado de la política monetaria de la Unión Europea
Sede del Banco Central Europeo, encargado de la política monetaria de la Unión Europea

Hay varios aspectos a considerar cuando tocamos el tema de la economía, los factores que influyen sobre ella y la forma en la que los gobiernos toman medidas para evitar posibles crisis financieras. Por consiguiente, para entender la política monetaria de un país es necesario saber que sus objetivos son los de promover el empleo al máximo, así como mantener los precios estables y las tasas de interés en niveles moderados a largo plazo.
A través de la implementación de una política monetaria eficaz, el Banco Central de un país puede mantener los precios estables, lo cual permite establecer condiciones favorables para el crecimiento económico a largo plazo y mantener los índices de empleo en terreno positivo. Para conseguir esto generalmente se recurren a tres instrumentos en la política monetaria: Las operaciones de mercado abierto, Las tasas de descuento y los requisitos de reserva.