El alumno y el profesor

En la entrada de hoy voy a hablar un poco del sistema educativo y de como aprendemos, ya que la educación es un nexo para aumentar el conocimiento, y el conocimiento es una puerta hacia la generación de valor: una puerta al empleo y a una mayor riqueza. La educación es algo muy importante tanto en lo académico como en lo personal. Además, hay jugadores clave: Nosotros mismos, nuestros padres, los profesores y distintos sistemas educativos. También están los factores en los que podemos influir, y los que no podemos cambiar: básicamente las decisiones que podemos tomar (o que pueden tomar por nosotros) y lo que es completamente impredecible. Centrándonos en lo académico, el primer paso es la educación que eligen nuestros padres por nosotros. Normalmente viene limitada por los ingresos de la familia, ya que buena parte de las familias suelen elegir la mejor educación posible para sus hijos, por lo menos así fue en mi caso y el caso de las personas que conozco. Durante esta etapa, también está en manos de los padres inculcar en el hijo un aprendizaje clave: El sentido de la responsabilidad, la necesidad de prestar atención, la justicia, la moral… Sólo así podremos beneficiarnos de los conocimientos que se imparten en el aula: Ya sea sumar en el cole o mecánica cuántica en la universidad. Quien sabe escuchar y prestar atención suele estar mejor preparado para cualquier desafío académico, así que los padres deben ser el profesor. Y es que aunque escuchar sea una elección del alumno, si en casa te ayudaron creando costumbre habrás experimentado esa mayor facilidad de concentración con respecto a otros compañeros.

Explicada la labor de los padres, hablemos ahora del alumno. Nuestra vida se verá completamente afectada por las decisiones que tomemos en el ámbito académico. Si queremos ser pintor, estudiaremos arte. Si lo que nos encanta es la mente, estudiaremos mentología (¡Es broma!)… Pero lo que queramos ser influenciará nuestro rumbo. Como alumno, es importante no descarrilar de nuestro rumbo, pero no es el fin del mundo si no llega la media: El ser humano es maravillosamente complicado, y por muy fan que uno sea de la medicina, habrá otra pasión de la que aprender y generar valor para nuestra sociedad. Las decisiones que sí podemos tomar son unas cuantas: Cuando ya tenemos capacidad de razonar, podremos discutir con nuestros padres a qué universidad queremos ir. Podemos decidir irnos a otro país, cuánto estudiar, a cuántas clases acudir, y qué actitud tomar hacia el aprendizaje. Pero una vez tomadas todas las decisiones, hay algo que influenciará siempre nuestro aprendizaje y que no podemos cambiar fácilmente: El profesor.

He estudiado Administración y Dirección de Empresas en tres países distintos: En España, en Inglaterra y en California. Los tres sistemas educativos son diferentes, y cada uno tiene sus ventajas y su aspecto único. Pero en cada uno de estos tres países ha habido algo que lo ha cambiado todo: El profesor. Si. En términos generales, hay diferentes niveles profesionales entre los tres países. Pero la diferencia no es lo suficientemente grande como para saber que, independientemente del sueldo, hay profesores y profesores. En los tres países me ha tocado un profesor muermo del que no aprendes nada más que lo que te aporta leer el texto de turno. En los tres países he tenido un profesor que me ha quitado el aire. Profesores que me han hecho reír y aprender a la vez. Tuve un profesor en Berkeley al que tuve que interrumpir con un aplauso que se extendió por toda la sala porque nos estaba enseñando la realidad, la práctica que hay tras la teoría. Tuve un profesor en la Universidad Complutense de Madrid que me enseño más cosas en un día que otras asignaturas en un año. Y tuve un profesor en Leeds que dejó a media clase llorando. Y tras esas lágrimas, esos estudiantes aprendieron mucho más que durante cientos de horas memorizando. Porque es así: La educación es una experiencia como cualquier otra: jamás olvidaremos ese viaje increíble, siempre terminaremos olvidando esa fiesta aburrida… Así como jamás olvidaremos esa clase magistral, pero sí aquel monótono PowerPoint. Y lo único que podemos hacer como alumnos es aprovechar esas oportunidades: Escuchar con toda atención a ese profesor especial. Pero como ciudadanos, debemos dar las gracias a ese profesor. Al que despierta las ganas de aprender en cualquier área. Al que da clase sin cobrar un solo euro por pura vocación. Además, en España los profesores, sean de primaria o catedráticos de renombre, acaban renunciando a sueldos mayores en otras profesiones por educar. No lo desaprovechemos. ¡Muchas gracias, profesor!

Acerca de Juan Luis de Mateo

¡Hola! Soy Juan Luis de Mateo, graduado en Administración y Dirección de Empresas y enamorado de la economía y de los mercados. No olvides participar en la sección de los comentarios, y siéntete libre de preguntar todas tus dudas: ¡Este es un espacio para pensar, debatir y aprender!

4 pensamientos sobre “El alumno y el profesor

  1. En un blog de economía uno no espera este post, pero creo que es una de las reflexiones sobre la educación más reveladora, sincera y absolutamente verdadera.
    He disfrutado leyendo y, también, aprendiendo.
    Enhorabuena.

  2. Me da que eres buen alumno, te deseo lo mejor en tu carrera profesional y que logres todas tu metas 😉

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