El poder del ahorro

Ted y Robin

Ted y Robin, en un universo paralelo, tenían 25 años cuando empezaron a trabajar. Los dos fueron al mismo colegio y a la misma universidad. Sacaron las mismas notas y entraron a trabajar en empresas similares, con el mismo puesto. Ambos perciben un salario neto de 2000 euros al mes (ignoremos en la entrada de hoy la realidad de la desigualdad entre los salarios de hombres y mujeres en el mundo empresarial), desde el día que empezaron a trabajar hasta la actualidad. Los dos tienen una cuenta de ahorros remunerada al 1,5% anual, con pago de intereses cada mes.

Han pasado 20 años, y hoy ambos tienen 45 años, pero el estilo de vida de Ted es mejor que el estilo de vida de Robin. Mucho mejor. Y Robin se pregunta porqué. Aunque en nuestro microcuento Robin y Ted nunca se conocieron pese a llevar una vida tan similar, lo cierto es que hay una gran diferencia entre Ted y Robin. Ted llevó todos estos años una vida humilde, viviendo por debajo de sus posibilidades. Ted no compró un coche demasiado caro, y en vez de irse a fiestas espectaculares en Ibiza, se iba de cañas con sus amigos, sin negarse algún capricho ocasional pero ciñéndose a un presupuesto estricto. Comía en casa, y de hecho muchos fines de semana invitaba a su familia a reunirse estando él al mando de los fogones. Ted apenas gastaba 800 euros de su sueldo de 2000 euros todos los meses, ahorrando así 1200 cada mes.

Robin sigue un poco frustrada: Ella siempre escuchó a su familia, a sus amigos, leyó libros que la aconsejaban no vivir nunca por encima de sus posibilidades. Y no lo hizo. Todos los meses, Robin ahorraba 400 euros, y se gastaba todo lo demás en vivir una vida feliz. Cada poco tiempo se gastaba un dinero en comprarse un coche mejor, cambiaba comer en casa por ricas cenas por ahí, o por comida a domicilio. Esto se convirtió en su día a día, pero nadie le juzgaba por ello. Podía permitírselo y aun así seguía ahorrando. Su calidad de vida era buena. Pero hoy no se explica como Ted, que lleva con su mismo sueldo trabajando los mismos 20 años, tiene en su cuenta de ahorros 224.827,49 euros más que ella. Los ahorros de Ted le generarán el mes que viene 420 euros por el mero hecho de tenerlos, mientras que Robin apenas recibirá 140 por los suyos cada mes. Y Robin ha tenido mucha suerte en este ejemplo. Veamos que hubiera ocurrido en el caso de que nuestras dos figuras «imaginarias» hubieran invertido sus ahorros de una forma diferente:

Cuenta de ahorros Deuda Española Ibex 35
Ted              337.241,23 €        490.776,41 €    944.386,03 €
Robin              112.413,74 €        163.592,14 €    314.795,34 €
Diferencia              224.827,49 €        327.184,27 €    629.590,69 €

El Ibex 35 con dividendos se ha revalorizado casi un 10% de media anual en los últimos 20 años. La media de la deuda pública española a 10 años se ha situado en el 4,9%. Si Ted y Robin hubieran optado por invertir en el Ibex, Ted sería casi millonario.

La moraleja es que cada persona en su vida va a ganar el dinero que provenga de su trabajo, mas el que genere con su propio capital. Vivimos en un país, España, muy desarrollado, lo cual implica que nuestros sueldos son muy altos con respecto a otros países. Mientras que en los países en vías de desarrollo hay cabida para grandes subidas (porcentuales claro) en los sueldos (en China se han triplicado desde que la gente abandona la miseria en el campo y encuentra trabajos precarios en la ciudad), en España los sueldos no van a incrementarse mucho más en el futuro. Lo que si que puede hacerlo es nuestro capital y sus rendimientos. Y la única forma para el ciudadano de a pie, el que como mucho va a heredar un reloj y un par de miles de euros, de construir su propio capital y poder vivir de sus frutos en una misma vida, es alcanzar cierto nivel de formación para poder realizar un trabajo de forma competitiva y poder aspirar a un sueldo medio, que le permita vivir por debajo de sus posibilidades.

Solo viviendo por debajo de nuestras posibilidades podremos emprender un proyecto empresarial sólido sin depender de costosas medidas de financiación. Solo así se puede tener un colchón económico no sólo sobre el que descansar y respirar tranquilo cuando las cartas nos vengan muy malas, sino tener un capital que genere riqueza. Si ese Ted existiera, y le echasen de su trabajo hoy mismo, habiendo invertido en el Ibex esos 20 años podría sobrevivir el resto de su vida con los frutos de sus ahorros, y sus ahorros ni siquiera desaparecerían. En cambio, si el mismo Ted viviese al día o incluso por encima de sus posibilidades, se encontraría hoy sin trabajo, con deuda y experimentando la definición de una ruina económica. Es una llamada a la reflexión. A tratar de construir algo sostenible si tenemos la posibilidad. Ted no necesitaba ser el más inteligente de la clase, y no tenía porqué tener un sueldo demasiado alto para llegar a acumular cierto nivel de ahorros . De hecho, el salario medio en España fue de unos 2180 euros al mes en 2014, y aunque este pequeño análisis no es real ya que ignora los impuestos, la reflexión está servida.

Acerca de Juan Luis de Mateo

¡Hola! Soy Juan Luis de Mateo, graduado en Administración y Dirección de Empresas y enamorado de la economía y de los mercados. No olvides participar en la sección de los comentarios, y siéntete libre de preguntar todas tus dudas: ¡Este es un espacio para pensar, debatir y aprender!

2 respuestas a “El poder del ahorro”

  1. Trabajo, ahorro e inversión. Los 3 pilares básicos del capitalismo y de la generación de riqueza. Gran reflexión. Ojalá se enseñara más esto y menos el malicioso dogma keynesiano de gasto por gasto, que solo genera pobreza.

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